Los tres salones de la casa, dos de ellos comunicados por una espectacular escalera de madera cuyo arranque comienza en la solera original de piedra del edificio, están estratégicamente situados, creando diferentes ambientes y logrando la intimidad que se desea en cada momento. Uno de ellos conserva la original lareira-hogar de la casa aprovechando además de las hornacinas, el antiguo horno de piedra. El otro, más íntimo, guarda una colección de libros importante que, junto con su estufa de leña, le dan cierto protagonismo dentro de la casa.
La casona cuenta además con dos comedores que aunque comunicados nos permiten zonas diferentes: una más íntima, presidida por un pequeño y acogedor comedor de piedra en todas sus paredes y con sus originales vigas de castaño, y otra especialmente luminosa por la mañana donde se disfruta de un desayuno abundante con productos típicos: tostadas de pan de pueblo, zumo de naranja, repostería casera, fruta fresca de temporada…